Un protocolo de traslado recoge el estado visible en que se recibió un vehículo en la recogida y se entregó en destino. Crea una base común para conductores, clientes y destinatarios: ¿quién entregó el vehículo, cuándo y dónde, qué kilometraje se anotó y qué anomalías eran visibles?
Cuando intervienen varias personas, una documentación ordenada ayuda a clasificar consultas posteriores. Sin embargo, un protocolo no sustituye ni el acuerdo contractual ni, en su caso, una peritación de daños.
